El Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como AI Act, es de aplicación directa en España sin necesidad de una ley nacional que lo transponga. Su entrada en vigor es escalonada: las prohibiciones y la alfabetización en IA se aplican desde febrero de 2025, y desde el 2 de agosto de 2026 son exigibles las obligaciones de transparencia del artículo 50, justo la parte que afecta más directamente a cualquier negocio con web propia.
Qué exige exactamente el artículo 50
La norma no obliga a etiquetar cualquier contenido en el que haya intervenido una herramienta de IA, pero sí fija tres obligaciones concretas. Los chatbots y asistentes virtuales deben identificarse como sistemas de IA ante el usuario, de forma clara. Las imágenes, vídeos y audios generados íntegramente con IA deben marcarse en un formato legible por máquina. Y los textos de interés público generados con IA sin supervisión humana ni control editorial también deben identificarse como tales.
Quién vigila el cumplimiento en España
La Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), con sede en A Coruña y operativa desde febrero de 2025, actúa como punto de contacto con la Comisión Europea y tiene capacidad sancionadora propia. Las sanciones por incumplir las obligaciones de transparencia pueden llegar hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación anual global, aunque en la práctica el riesgo real para una pyme está más en la reputación que en una sanción inmediata.
Qué revisar en la práctica si tienes web
- Si tu web tiene un chatbot o asistente de atención, debe quedar claro para el usuario que está hablando con una IA.
- Si usas imágenes o vídeos generados con IA en marketing, revisa si necesitan marcado según el contexto de uso.
- Si publicas artículos generados con IA sin revisión editorial real, este es exactamente el escenario que la norma quiere identificar.
- Si ya combinas IA con supervisión humana en tu contenido, tu exposición es mucho menor.
No es una razón para dejar de usar IA, sino para usarla con criterio
Igual que ocurre con el debate sobre frenar el desarrollo de la IA que planteó Sam Altman, esta norma no significa que haya que renunciar a estas herramientas. En Mitza combinamos IA y revisión editorial real en nuestro servicio de generación de contenido, precisamente para que el resultado final tenga criterio humano detrás. Si no sabes si tu web tiene algo que ajustar, una auditoría técnica te lo deja claro en poco tiempo.