Publicado el 3 noviembre 2026 · Equipo mitza.es

En muchas pymes, la informática funciona hasta que deja de funcionar: un ordenador que no arranca, una impresora que desaparece de la red, un correo que se bloquea justo antes de enviar un presupuesto. El mantenimiento informático existe para que esas cosas ocurran menos, se resuelvan antes y no dejen a la empresa parada. Pero la expresión abarca servicios muy distintos, y comparar presupuestos sin saber qué incluye cada uno lleva a elegir mal. Esta guía te da el criterio.
Qué es el mantenimiento informático
Es el conjunto de tareas que mantienen en buen estado y seguros los equipos, la red y los servicios informáticos de una empresa: ordenadores, servidores, impresoras, wifi, correo, programas, copias de seguridad y accesos de las personas. Normalmente combina tres tipos de trabajo:
- Mantenimiento correctivo: arreglar lo que falla cuando falla.
- Mantenimiento preventivo: tareas periódicas para que no falle (actualizaciones, revisión de discos, limpieza, pruebas de copias).
- Mantenimiento proactivo o gestionado: vigilancia continua con herramientas de monitorización, que detectan problemas antes de que el usuario los note.
Qué suele incluir un buen servicio
- Inventario de equipos, programas y licencias, siempre actualizado.
- Actualizaciones y parches de sistemas y aplicaciones, con un plazo definido para los fallos críticos.
- Protección contra amenazas: antivirus o EDR, filtrado de correo y control de dispositivos.
- Copias de seguridad con pruebas periódicas de restauración (lo explicamos en la regla 3-2-1).
- Gestión de usuarios y accesos: altas, bajas, permisos y verificación en dos pasos.
- Red, wifi y firewall: configuración y revisión (ver qué es un firewall).
- Correo y servicios en la nube: alta y soporte de la suite que uses.
- Soporte a usuarios por teléfono, por correo o con asistencia remota, y visitas cuando haga falta.
- Informes periódicos con lo hecho, lo pendiente y los riesgos detectados.
- Documentación: esquema de la red, credenciales custodiadas y procedimientos.
Modelos de contrato: de la urgencia a la tranquilidad
- A demanda (por incidencia): pagas cada intervención. Es flexible y adecuado si tienes pocos equipos y pocos riesgos; el inconveniente es que nadie vigila nada hasta que algo falla.
- Bolsa de horas: compras un paquete de horas que gastas en incidencias y mejoras. Da previsibilidad de coste, pero conviene saber cuánto tarda cada tarea y qué pasa con las horas que no usas.
- Cuota mensual por equipo o usuario: el proveedor se compromete a un conjunto de servicios (monitorización, parches, soporte) por una cantidad fija. Es el modelo más cómodo para el presupuesto y el que mejor cubre lo preventivo, pero tienes que mirar con lupa qué queda fuera.
- Servicio gestionado (MSP): el proveedor actúa como tu departamento de informática: monitoriza, gestiona la seguridad y responde a incidencias con tiempos acordados. Suele ser la opción más completa y la más cara.
Cómo se cobra y de qué depende el precio
No damos cifras porque dependen de demasiadas variables y varían mucho entre proveedores. Lo que sí conviene saber es de qué depende el precio de un mantenimiento, para poder comparar con criterio:
- Número de usuarios y equipos (y servidores, si los hay).
- Alcance: solo soporte, o también seguridad, copias, monitorización y gestión de la nube.
- Tiempo de respuesta y horario (de oficina, ampliado, urgencias).
- Soporte remoto o presencial y desplazamientos incluidos o no.
- Complejidad del entorno: varias sedes, programas especiales, cumplimiento normativo.
- Hardware y licencias: casi siempre se facturan aparte.
Desconfía de las «tarifas planas ilimitadas» sin letra pequeña: casi siempre dejan fuera proyectos, urgencias fuera de horario o ciertos tipos de incidencia. Pide siempre por escrito qué incluye, qué no y cómo se cobra lo que no incluye.
Soporte remoto o presencial
Gran parte de las incidencias (programas, correo, impresoras, configuración) se resuelven en remoto en minutos y sin desplazamientos. El soporte presencial es imprescindible para el hardware, el cableado, la instalación de equipos y las situaciones en las que el equipo no arranca. Un buen proveedor combina ambos y te explica cuándo corresponde cada uno.
Tiempos de respuesta y de resolución: no es lo mismo
Muchos contratos prometen un «tiempo de respuesta» (cuándo alguien empieza a atender tu incidencia) pero no un tiempo de resolución. Pregunta por ambos, por cómo se priorizan las incidencias (un servidor caído no es una impresora sin tóner) y por lo que ocurre si no se cumplen. Pídelo en un acuerdo de nivel de servicio (SLA) sencillo y medible.
La seguridad no es un extra
Hoy un mantenimiento informático sin seguridad se queda a medias. Los ataques a equipos expuestos a internet, como las VPN y los firewalls, son cada vez más frecuentes: lo hemos visto con el zero-day de Ivanti Connect Secure y con el panorama del ransomware en empresas españolas. Pregunta específicamente por parcheo, copias probadas, protección del correo, verificación en dos pasos y qué se hace en caso de incidente. Si te afecta la normativa, tienes el contexto en nuestra guía de NIS2 para pymes.
¿Externalizar o tener un informático en plantilla?
No hay una cifra mágica. Como orientación general: una persona dedicada solo tiene sentido cuando hay suficiente volumen de trabajo diario y de proyectos; en empresas pequeñas, un especialista en plantilla es un punto único de fallo (si se va o enferma, nadie sabe cómo está montado todo). Lo habitual en pymes es externalizar el mantenimiento y la seguridad, y que alguien de la empresa haga de interlocutor. También puede combinarse: un responsable interno para el día a día y un proveedor para lo especializado y para las guardias.
Qué preguntar antes de contratar: checklist
- ¿Qué incluye exactamente el servicio y qué queda fuera?
- ¿Qué tiempos de respuesta y de resolución se comprometen, y con qué horario?
- ¿Quién custodia las contraseñas y los accesos de administrador? (deben poder recuperarse siempre por la empresa).
- ¿Cómo se documenta la red y quién tiene la documentación?
- ¿Qué copias se hacen, dónde se guardan y cada cuánto se prueba restaurarlas?
- ¿Cómo se gestionan los parches y las alertas de seguridad?
- ¿Se firma un contrato de encargado del tratamiento de datos personales?
- ¿Se subcontrata algún servicio? ¿Con quién?
- ¿Cómo se informa de lo hecho (informes) y cada cuánto?
- ¿Qué pasa al terminar el contrato? ¿Podrás llevarte la documentación y los accesos sin problema?
Lo que tú debes controlar siempre, aunque externalices
- Una cuenta de administrador propia de los servicios críticos (correo, dominio, nube), aunque no la uses a diario.
- Un inventario de equipos y licencias que puedas consultar.
- Un gestor de contraseñas corporativo, para que las credenciales no dependan de una persona. Puedes generarlas con nuestro generador de contraseñas.
- Saber dónde están tus datos y quién tiene acceso a ellos.
Errores habituales al contratar mantenimiento
- Elegir solo por el precio mensual, sin mirar lo que incluye.
- No pedir pruebas de restauración de las copias.
- Que las credenciales de administración las tenga solo el proveedor.
- No dejar claro qué es urgente y qué puede esperar.
- Confundir mantenimiento con proyectos: cambiar de servidor o migrar a la nube suele presupuestarse aparte.
- No revisar el contrato a medida que la empresa crece.
Relación con tu estrategia en la nube
El mantenimiento cambia si parte de tus servicios viven en la nube: hay menos servidores que cuidar, pero más cuentas, permisos y copias que controlar. Si estás valorando ese paso, lee nuestra guía de cloud computing para pymes y la de qué es un NAS si todavía guardas archivos en la oficina.
Cómo te ayudamos en Mitza
Ofrecemos soporte técnico y mantenimiento informático para pymes y autónomos. Si estás en Madrid sur, consulta nuestro servicio de mantenimiento informático y el de reparación de ordenadores; y si quieres plantearnos tu caso, escríbenos desde la página de contacto.