Publicado el 1 septiembre 2026 · Equipo mitza.es

Es habitual encontrarse con negocios que dan por hecho que VeriFactu y la factura electrónica B2B son la misma obligación, solo porque ambas tienen que ver con facturar y ambas están en boca de asesorías y gestorías desde hace meses. No lo son. Son dos normas independientes, con objetivos distintos y calendarios propios, y conviene tenerlas claras porque ambas afectarán a la práctica totalidad de pymes y autónomos en España en los próximos años.
Qué exige realmente la Ley Crea y Crece
La Ley Crea y Crece, de 2022, introdujo la obligación de facturación electrónica entre empresas y profesionales (B2B). Lo que llevaba años pendiente era su desarrollo técnico: en marzo de 2026 se publicó el Real Decreto 238/2026, que concreta cómo tiene que aplicarse esa obligación en la práctica. La norma exige que las facturas entre empresas y autónomos se intercambien en formatos electrónicos estructurados y legibles por máquina: Facturae, EDIFACT, UBL o CII. Un simple PDF adjunto a un correo deja de ser suficiente como único formato de factura; el objetivo declarado es la interoperabilidad entre las plataformas privadas de facturación y el repositorio central de la Agencia Tributaria.
Durante el periodo de transición, la factura electrónica podrá seguir acompañándose de una versión en PDF para aquellos destinatarios que todavía no estén adaptados técnicamente, así que no se trata de un cambio de un día para otro sin margen de adaptación.
El calendario por tamaño de empresa (y por qué todavía no tiene fecha fija)
El RD 238/2026 establece un despliegue escalonado según la facturación anual de cada empresa, pero con un matiz importante: la cuenta atrás no empieza a contar desde la publicación del propio Real Decreto, sino desde la Orden Ministerial que active formalmente la solución pública/plataforma de facturación electrónica. Una vez esa orden entre en vigor:
- Empresas y profesionales con más de 8 millones de euros de facturación anual tendrán 12 meses para adaptarse.
- El resto de negocios —pymes, autónomos y empresarios individuales— tendrán 24 meses para adaptarse.
A fecha de septiembre de 2026, esa Orden Ministerial todavía no se ha publicado, así que el punto de partida exacto del calendario sigue pendiente. La prensa especializada maneja estimaciones de que el efecto práctico llegaría alrededor de octubre de 2027 para las grandes empresas y octubre de 2028 para el resto, pero conviene tratar esas fechas como cálculos periodísticos sobre un plazo todavía no activado, no como fechas oficiales cerradas en la norma.
En qué se diferencia de VeriFactu
La confusión con VeriFactu es comprensible pero evitable. VeriFactu, que forma parte de la Ley Antifraude y que ya está aplazada a 2027, como explicamos en detalle aquí, regula cómo debe comportarse el software de facturación de cara a Hacienda: que los registros no se puedan manipular, ocultar ni duplicar. La factura electrónica B2B de la Ley Crea y Crece regula algo distinto: el formato en el que una empresa le envía la factura a otra empresa, para que sea estructurado e interoperable en vez de un PDF suelto. Son obligaciones paralelas —cada una con su propio calendario, y las dos todavía con fechas por confirmar en algún tramo— y habrá que cumplir ambas cuando entren en vigor.
Qué puedes hacer ya, aunque la fecha exacta no esté cerrada
Que la Orden Ministerial no se haya publicado todavía no es motivo para esperar sin hacer nada: los plazos de 12 y 24 meses son cortos si hay que cambiar de software o renegociar procesos con proveedores y clientes. Conviene ir revisando ya varios frentes:
- Comprobar si tu programa de facturación o tu gestoría ya soporta o tiene previsto soportar Facturae, EDIFACT, UBL o CII.
- Revisar con tus principales proveedores y clientes B2B en qué formato están facturando hoy y si están al tanto del cambio que se avecina.
- No dar por buena ninguna fecha concreta de octubre de 2027 u octubre de 2028 como definitiva hasta que se publique la Orden Ministerial.
- Aprovechar este margen para poner en orden otras obligaciones digitales pendientes, como el registro horario digital obligatorio o los plazos del Kit Digital 2026.
Si quieres una revisión de cómo de preparados están tu web y tus sistemas digitales antes de que el calendario se active, puedes pedirnos una auditoría y trabajar con margen en vez de con prisas de última hora.