Publicado el 13 agosto 2026 · Equipo mitza.es

La Ley 11/2023, que transpone la Directiva europea de accesibilidad (European Accessibility Act), amplía a empresas privadas una obligación que antes solo afectaba al sector público. A diferencia del Real Decreto 1112/2018, esta norma alcanza a cualquier empresa que ofrezca productos o servicios digitales al público: ecommerce, banca online, transporte y muchos otros negocios con presencia web.
Plazos: ya está en vigor, aunque con excepciones
La ley entró en vigor para productos y servicios nuevos el 28 de junio de 2025. Los que ya estaban en el mercado antes de esa fecha tienen de margen hasta junio de 2030 para adaptarse. Quedan exentas las microempresas de menos de 10 empleados con una facturación o balance anual que no supere los 2 millones de euros, aunque cumplir de todas formas suele ser buena idea comercial, no solo legal.
Qué estándar técnico exige
El nivel exigido es WCAG 2.1 AA sobre la norma EN 301 549, el estándar de referencia europeo en accesibilidad digital. Cubre aspectos como el contraste de color suficiente, la navegación completa por teclado, el texto alternativo en imágenes, formularios comprensibles para lectores de pantalla y una estructura semántica que un lector de pantalla pueda interpretar correctamente.
Los números muestran que casi nadie cumple todavía
Apenas un 2% de las webs privadas analizadas cumple plenamente la normativa, y un 24% ni siquiera supera los criterios técnicos básicos de las WCAG. No es un problema exclusivo de negocios pequeños: gran parte del tejido empresarial español todavía no ha empezado a revisar su web bajo este criterio.
Qué arriesgas si no cumples
- Sanciones que pueden llegar hasta un millón de euros según la gravedad de la infracción.
- Exclusión de ayudas y subvenciones públicas, incluido el Kit Digital.
- Peor experiencia de usuario para una parte real de tus clientes potenciales, con el impacto comercial que eso supone.
- Mayor exposición legal a medida que aumenten las inspecciones y denuncias.
Por dónde empezar
No hace falta rehacer toda la web para avanzar de forma significativa. Lo habitual es priorizar: primero los fallos que bloquean por completo a un usuario (navegación por teclado, formularios inaccesibles), después los de contraste y estructura, y por último los ajustes más finos. Si quieres saber exactamente en qué punto está tu web, ofrecemos una auditoría de accesibilidad web específica para esto, o puedes empezar por una auditoría general si prefieres una revisión más amplia.